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Published febrero 22, 2018

Caco, ¿qué está sucediendo?, ¿por qué siento que está todo tan inestable?.

Esta fueron las preguntas que me formuló un amigo, del cual admiro mucho su observación, investigación y trabajo, donde en una conversación nos planteamos mutuamente sentires de los tiempos que al día de hoy estamos viviendo. En nuestra reflexión llegamos, por ejemplo, a la situación política de Chile, las inmigraciones que desafían la estructura isleña de nuestro país y por ende su base cultural, o lo curioso de ver que en las elecciones presidenciales pasadas se haya privilegiado la continuidad del modelo, que sabemos ya con creces que son inhumanas o también como en su bipolaridad las emociones están tan a flor de piel, en un vértigo que aunque lo habíamos anunciado hace más de 15 años, hoy parece que se nos olvidara su inicio, tratando de tapar el Sol con un dedo.

Si querido amigo, los tiempos están con certeza inestables, además sin una base moral sólida, ni teórica, ni práctica, como para poder entenderlos, pero, existe una Danza del Tiempo que la explica, es la “Danza Galáctica”, esta danza es entre la singularidad del centro de la galaxia y nuestra estrella local el Sol, el cual no ha sido vivenciada con total comprensión por nuestra sociedad moderna, le contesté.


Centro Galáctico, Rayos Cósmicos, Heliósfera y Noósfera.

 

De qué trata esta danza, te lo explico:

Hace algunos años y tu bien sabes, me tocó conocer las bases de los campos de consciencia unificados, llamado por mi querido profesor como Noósfera, estos campos al estar desarrollados por una consciencia contínua del tiempo, generan un campo de conciencia propio, en esos años y en aquella oportunidad estábamos recién investigando sobre el ciclo de manchas solares y cómo ellas afectan la capacidad neurológica y cognitiva humana, entendiendo que el Ser Humano es un ser Bio-Telépata-Solar, es decir, con una capacidad de recibir y operar dentro de esta estructura ambiental solar y así mismo lograr beneficios perceptuales, en aquella oportunidad tuvimos la posibilidad de explorar cómo el ciclo de manchas solares que estaban en ascenso permitían lograr estados de conciencia, no solo acrecentados sino también multidimensionales, estados luminosos, cuánticos, que permitieron en distintas etapas de exploración llegar a realidades que en tiempo antiguo eran significadas como mágicas o místicas, pero que al realizar experiencia puntuales, pudimos llegar a comprender que son la base “natural” de un ser humano conectado con la consciencia proveniente del Sol, mientras el ciclo estuvo en ascenso, así también las emociones y claridades propias de este ascenso nos maravillaron con un flujo creativo dichoso y bienaventurado, yo diría incluso hipersincrónico, pero este ciclo comenzó a concluir en el año 2015-2016, lo cual nos invita a comprender la otra etapa del ciclo, el Descenso Solar, donde cada año, cada mes, y cada día, el Sol comienza a decaer en luz e intensidad y la heliosfera que protege a la comunidad planetaria de nuestro sistema solar, comienza a recibir la entrada de frecuencia gravitatorias, eléctricas, magnéticas y de distintas longitudes de ondas, proveniente de la singularidad de nuestro centro galáctico, que por lo general se le llaman; ”Rayos Cósmicos”. Entonces, la danza es entre el ascenso solar y como ella aleja la entrada de rayos cósmicos y el descenso solar y cómo esto permite la entrada de rayos cósmicos, algo que además de hermoso, es una investigación sobre el ser humano bio-telépata-solar que está en curso, esta es nuestra primera vez que tenemos consciencia global para comenzar a percibirlos, ya sabemos y mucho sobre el ascenso solar y como el interfiere en lo que los antiguos Incas o Mayas, llamaban “La Consciencia del Sol”, pero recién llevamos un par de años estudiando el otro lado de la sinusoidal, cuando los rayos cósmicos comienzan a entrar, ¿qué nos ocurre?, ¿cómo son sus beneficios?, ¿en qué tipo de claridad y consciencia podemos operar con ellos?, ¿cómo es la sensibilidad de un ser humano bio-telépata-singular?… por la ley de las polaridades podríamos estar abiertos a contrastar, es decir, si en el ascenso solar se produce una consciencia acrecentada iluminatoria no-egoica, comunitaria y social, en el descenso solar podríamos pensar que esto trae egoísmo, individualismo y caos, entonces, podemos desde ya ver la realidad inmediata, ¿qué ha ocurrido este 2016, 2017, y 2018?… esa inestabilidad compleja que comentas, ¿qué es lo que nos está señalando?, hacia donde nos está llevando, pero así también podemos ver que si el “día-sol”, decae, que es lo que comienza a entrar, ¿la noche de la galaxia?, y si entra la noche de la galaxia, entra entonces ¿la ensoñación de la galaxia?, y este ensueño ¿cómo podemos transitarlo?, o ¿hacia dónde lo queremos llevar?, o ¿qué sendero del ensueño transitar?… si ves bien querido amigo, lo que hoy estamos viviendo es tremendamente significativo, muy importante, que no se si alcanzas a ver la dicha que hay detrás de hacer consciente esta danza, pero lo que nos depara como evolución es una claridad de consciencia enorme, tanto así que podemos prepararnos desde ya para el próximo ascenso solar que en sí es el camino del Dharma, como dejar que este descenso nos muestre el otro lado de la danza, el lado Kármico, recordando la analogía que el cuerpo es la mochila del alma.

Bueno querido amigo, esté muy atento, que como dice el dicho; en casa del herrero…

Caco.
1 Ix.

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